Noticias
Juan Gabriel Vásquez defiende la literatura frente al tribunal de las redes sociales
Redacción Orbe
06 May, 2026
El escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez defiende la literatura como el refugio por excelencia de la duda, la ambigüedad y la contradicción frente a la simplificación y el juicio implacable de las redes sociales.
La literatura no nace para dictar sentencias, sino para habitar la incertidumbre. En el marco de una jornada literaria y de pensamiento celebrada en la histórica Torre de Don Borja, en Santillana del Mar, España, el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez ha reivindicado la urgencia de la ficción como un territorio de resistencia ante el juicio sumario, la inmediatez y la alarmante simplificación que gobiernan los entornos digitales y el debate público contemporáneo.
Para el autor de novelas fundamentales de la literatura hispanoamericana actual, la narrativa posee la virtud única de iluminar el reverso invisible de aquellos hechos que, a fuerza de ser sobreexpuestos por los medios y las plataformas, terminan por volverse opacos. Existe una dimensión de la condición humana que el periodismo de datos o el rigor historiográfico no logran contener en su totalidad. Es en ese vacío donde la literatura de imaginación interviene, no para falsear la realidad, sino para completarla y devolverle su verdadera complejidad.
Vásquez se muestra especialmente preocupado por el impacto que la arquitectura algorítmica ejerce sobre la salud democrática. El diseño de las redes sociales tiende a enclaustrar a los ciudadanos en sofisticadas burbujas informativas diseñadas a la medida de sus propios sesgos, lo que anula de forma sistemática el contacto constructivo con perspectivas disidentes o ajenas. En este escenario, las plataformas digitales mutan con facilidad en un gran tribunal inquisidor regido por una lógica maniquea, un espacio donde se exige el posicionamiento inmediato y donde el mundo se divide de manera tajante entre culpables e inocentes.
La herencia cervantina frente a la dictadura del algoritmo
Frente a la tiranía de las verdades absolutas de internet, el novelista contrapone el espíritu fundacional de la novela moderna. Vásquez evoca la estirpe de Miguel de Cervantes para recordar que la gran tradición narrativa es, por definición, el espacio donde las ideas opuestas y los puntos de vista en conflicto pueden coexistir pacíficamente sin necesidad de anularse entre sí. La novela no busca adoctrinar ni persuadir; al contrario del discurso político actual, cuyo fin es reducir la realidad a eslóganes digeribles para las masas, la literatura opera bajo la premisa de que la existencia es contradictoria, laberíntica y rebelde a los moldes ideológicos.
Ante la proliferación de noticias falsas y el avance de tecnologías como la inteligencia artificial en la creación de narrativas interesadas, la ficción se erige como un puente empático. Su lectura permite quebrar el aislamiento individualista al que nos confina la tecnología, invitando al lector a asomarse a la intimidad del otro.
Tanto el oficio de la escritura como el acto de la lectura parten de una profunda insatisfacción ante las fronteras naturales de nuestra propia biografía. El lenguaje literario es, en última instancia, el único vehículo capaz de ensanchar esos límites biológicos, permitiéndonos romper la camisa de fuerza de una existencia limitada para encarnar otras vidas y asimilar otras miradas. En un presente hiperconectado pero fragmentado, la ficción sigue siendo ese mapa indispensable que otorga orden, belleza y significado al caos del mundo.